Estamos en pleno verano, los días son más largos, el sol pica más (últimamente arde…) y, de repente, tu peque se está despertando muy temprano todas las mañanas. O quizás las siestas de tu hijo duran tanto, que cada vez es más difícil acostarlo por la noche. Quizás también empiezas a tener pensamientos algo oscuros y te planteas no volver a viajar en familia hasta que cumpla los 18, porque cuando vuelves a casa tras las vacaciones, las cosas son un desastre y los hábitos de sueño están fuera de control.

 

Hoy hablaremos sobre los misterios que rodean el sueño durante el verano y cómo puedes evitar posibles obstáculos para dormir en casa o mientras estáis de viaje.

 

Tu peque empieza a despertarse antes de las 6h cada mañana

 

Todos los padres nos hemos encontrado en la situación de tener que madrugar mucho por los despertares tempranos de nuestros hijos debido a una mala noche por estar enfermos o tener terrores nocturnos. Sin embargo, si tu hijo se acuesta regularmente alrededor de las 20h, cualquier despertar antes de las 6h de la mañana (o después de solo 10 horas de sueño) se puede definir como “despertar temprano”.

 

El despertar temprano se caracteriza por algo curioso que seguro que te resulta familiar: tu peque se despierta y actúa como si estuviera preparado para el día con toda la energía que tendrías tú después de un par de tazas de café. Sabes que es demasiado temprano y te preguntas por qué pasa esto día tras día.

 

La respuesta podría estar en vuestras rutinas y horarios de verano: un niño que se salta una siesta durante el verano debido a eventos sociales o simplemente porque está en la piscina divirtiéndose podría resultar en un niño demasiado cansado. Como siempre os digo, un peque que se acuesta más cansado de lo habitual y que ha tenido un periodo de vigilia demasiado extendido, se despertará pronto. Si permites que tu bebé o niño pequeño se despierte antes de las 6h de la mañana y le das a entender que el día ha empezado, lentamente se convertirá en el nuevo ritmo interno de tu peque.

 

 

Establece unos horarios de verano consistentes, aunque algo flexibles

 

La clave para mantenerse dentro de unos horarios cuando hay tantas horas de sol, es establecer un horario de verano consistente pero flexible que involucra estimulación física y mental de tu peque. Una buena regla general es que, desde el momento en que se despierta por la mañana, debe irse a la cama unas 13 horas después de despertarse, dejando las siguientes 11 horas reservadas para dormir. Por ejemplo, si en casa tiene establecidas las 20h como hora de dormir, no retrases más de una hora la hora de dormir para no alterar sus ritmos.

 

Si tu peque tiene menos de 3 años, asegúrate de que haga siesta (aunque tenga que ser una siesta rápida en el coche si lo necesita). Si las vacaciones y las reuniones familiares retrasan la hora de acostarse más de lo habitual, es posible que tu hijo se despierte a la misma hora al día siguiente (o incluso antes) y duerma menos horas de las que necesita.

 

Por la noche tiene sed, frío o calor

 

La actividad física de la mayoría de los niños alcanza su máximo durante la temporada de verano. Por eso, y por el calor, puede ser que tenga sed durante la noche. Dale sólo agua, evita zumos o bebidas con alto contenido en azúcar. Si tu peque ya es lo suficientemente mayor (a partir de los 11 o 12 meses), puedes dejarle un biberón de agua en su cuna. Así, evitarás tener que levantarte en medio de la noche para llevarle agua y que se desvele.

 

La temperatura ideal de la habitación en pleno verano debería ser de entre 24 y 26 grados y el mejor pijama es un body de algodón de manga corta o tirantes. Si tu peque es más mayor, le puedes poner una camiseta de algodón de manga corta o tirantes.

 

Si hace mucho calor y notas que el ambiente de la habitación está demasiado cargado, puedes dejar un ventilador de baja potencia sin estar enfocado a la cuna/cama para crear un poco de movimiento en el aire y que no se quede estanco. Esto puede ayudarle a dormir mejor porque también tendrá ruido blanco.

 

Después de las vacaciones y la vuelta a casa…tu peque se niega en rotundo a dormir las siestas y a acostarse por la noche

 

Muchos padres bromeamos diciendo que ahora las vacaciones son “vacaciones familiares” pero que no necesariamente son días de descanso para todos. Durante este período, el sueño puede verse muy afectado debido a los cambios en el entorno, los horarios irregulares y quizás incluso la introducción de un nuevo apoyo del sueño.

 

Te recomiendo siempre viajar con su peluche o mantita favorita para intentar mantener el entorno de tu peque lo más normal posible. Una vez en casa, regresa a vuestra “rutina hogareña” lo más rápido posible y prepárate para un leve retroceso, especialmente si habéis compartido cama o habitación durante las vacaciones y en casa no lo hacéis.

 

Para que tu peque regrese a sus rutinas de sueño y ya tiene edad para comprender una tabla de recompensas, es algo que te ayudará mucho. De este modo, puedes ayudarle a comprender y aceptar sus deseos de dormir mediante recompensas, como por ejemplo un par de pijamas nuevos. Puede ser una forma emocionante de alentar hábitos de sueño saludables para los más pequeños.

 

Durante una semana te recomiendo en la medida de lo posible mantener las rutinas del sueño de una manera estricta para que vuelva al buen camino.

 

Ponte en contacto conmigo si necesitas ayuda y estaré encantada de analizar vuestra situación y recomendar algunas soluciones excelentes que se ajusten a vuestro estilo de vida. ¡Felices sueños de verano!