En este artículo te doy algunas pistas para ayudar a dormir a tu peque. Mejor dicho, cosas que quizás estás haciendo sin darte cuenta que impiden a tu peque conciliar el sueño fácilmente o hacen que tenga despertares nocturnos.

No sufras, no estás haciendo nada mal. Nadie nace enseñado y son pequeños detalles que se pueden cambiar y que ayudarán a tu peque a dormir mejor.

1. Esperar demasiado para acostar al bebé

Seguramente más de una vez has escuchado a un bebé o niño pequeño gritar o llorar sin razón y a su padre o madre decir: “Oh, está cansado”. A menudo, es correcto, pero no es necesario esperar que entre en un estado de nerviosismo. Si prestas suficiente atención aprenderás las sutiles señales que tu peque te manda para hacerte saber que es la hora de ir a un lugar tranquilo, apagar las luces y acurrucarse para dormir.

Hay señales del sueño muy obvias como un bostezo, pero hay otras no tan claras como cuando arruga la nariz, se estira de la oreja o se frota los ojos. Te dejo el artículo completo en el que hablo de las señales de sueño por si quieres saber más.

 

2. Subestimar el poder de una rutina para ir a dormir

Hubo un tiempo en que los niños de todas las edades se acostaban a la misma hora todas las noches tras un bañito y un par de cuentos.

Hoy en día, las cosas han cambiado y los padres estamos mucho más ocupados y tenemos un horario más complicado. Esto conlleva que cada vez haya más padres que eliminen del día a día de su familia algunos hábitos como tener un horario para irse a dormir.

Lo único que se consigue eliminando la rutina para dormir es confundir a nuestros hijos, ya que desde muy pequeños necesitan consistencia y coherencia para entender lo que pasa a su alrededor, sobre todo para saber que se acerca la hora de dormir. De este modo, se adaptan naturalmente a su horario y comienzan a sentirse cansados ​​en ese momento. Esto hace que concilien el sueño de una manera más fácil y natural.

 

3. Saltarse la rutina de la hora de dormir (aunque sea solo una vez)

Incluso cuando los padres entienden el valor de una rutina para irse a la cama, hay ocasiones en las que pueden considerar conveniente mantener al bebé despierto hasta más tarde o adelantar la hora de dormir.

Generalmente, todo resulta más fácil si atendemos los compromisos sociales en el horario del bebé en lugar de hacer que el bebé se adapte a nosotros. Si no hay alternativa, intenta que todo sea lo más parecido a lo que hacéis en casa.

Debes saber que cuando se rompe la rutina para dormir, lo normal es que tarde un par de noches en reajustarse.

 

4. Dejar que el bebé dependa de una persona para conciliar el sueño

Es algo que puede ocurrir por muchas razones. Un padre que se queda en casa puede sentir que tiene que hacerlo todo porque no quiere molestar a su cónyuge, que ya está estresado por el trabajo y otras cuestiones más allá del hogar.

Independientemente de la razón, debes permitir que tu cónyuge u otro adulto de confianza intervenga y ayude cuando estés abrumada o simplemente exhausta.

 

5. Responder a todos los pequeños sonidos

Los bebés hacen sonidos de manera natural mientras duermen y no hay razón para responder a la mayoría de ellos. Es posible que tu peque esté soñando o simplemente viaje a través de diferentes etapas de sueño y esté más alerta en ciertos momentos de la noche. Si cada vez que oyes algo vas corriendo a ver, lo despertarás involuntariamente e interrumpirás su sueño.

Trata de relajarte y responder solo cuando estés segura de que tu peque está despierto o de que hay otro problema que debes resolver. Con el tiempo, aprenderás a reconocer los sonidos que tu bebé hace mientras duerme.

 

6. Practicar colecho por agotamiento, no por decisión consciente

Vuestro hijo no se duerme, estáis agotados y necesitáis dormir… y la única manera de que se duerma es meterlo en la cama con vosotros. ¿Te suena?

Es algo que muchos padres hemos hecho, el bebé se calma y se queda dormido con la calidez y la seguridad de estar en contacto con papá y mamá. Esto puede tener un impacto duradero en los hábitos de sueño de vuestro hijo. Es posible que reciba el mensaje de que si hace alboroto le llevaréis a vuestra cama. En caso de que normalmente no hagáis colecho, puede ser que acabe dependiendo de ello para conciliar el sueño.

Simplemente se trata de que seáis coherentes con las rutinas habituales de sueño, incluso si eso significa pasar un rato de más hasta que se quede dormido. Ceder en una o varias noches de agotamiento podría llevar a un niño que no conciliará el sueño por sí mismo.