En este post os quiero presentar a la pequeña Cristina y a su maravillosa familia. Su mamá contactó conmigo unas semanas antes de que empezara el confinamiento, cuando la pequeña tenía 13 meses. Estaban decididos a hacer cambios y les preocupaba el sueño de su peque, que dormía menos horas de lo que necesitaba y empezaban a notarlo. Tras hablarlo, tomaron la decisión de empezar con el plan de sueño durante la primera semana de confinamiento.
 
 
Hace unos días me escribieron este email:
 
 
Cristina nació con bajo peso y siempre fue un bebé pegado al pecho y muy “trabajosa” para dormir. Decíamos que pasábamos más tiempo en dormirla que lo que lo pasaba dormida. Hacíamos colecho, con despertares casi cada 2-3 horas y sólo si también estaba yo acostada. Muchos meses hemos tenido que aguantarla en brazos mientras dormía para asegurar que así descansaba.
 
Desde que a los 7 meses entró en la guardería, sus horas de sueño diurnas disminuyeron sin mejorar por la noche. Se quedó estancada en su peso durante 5 meses casi hasta que su neuropediatra, teniendo en cuenta cuánto y cómo dormia y que esto podría ser lo que la estaba frenando en su desarrollo, nos recomendó que contactaremos con Amelia. Ella podría ayudarnos a que Cristina evolucionara en este sentido y consiguiera dormir las horas necesarias para su edad. Y vaya si lo hizo…
 
Tras una primera consulta con ella tuvimos clarísimo que había que cambiar tantos hábitos de sueño que no podríamos hacerlo sin que ella nos acompañara.
 
Empezamos el plan de sueño la primera semana del confinamiento y aunque los primeros días fueron muy duros por toda la situación y la adaptación a la nueva rutina, los cambios en ella fueron rapidísimos. Sueños de 20h a 7.30-8h de la mañana y, aunque no ininterrumpidos, desde casi la tercera noche tan solo se quejaba un poco en sus despertares y volvía a dormirse. En pocos días, Cristina pasó a dormir sus más de 14h diarias con siestas de 45min-1h30 y sueños nocturnos de 12h.  Pensábamos que ella, por su personalidad, no necesitaba dormir tanto (muchas veces preguntamos a pediatras) pero ya vemos que no es así!! Está feliz, descansada, controla mucho ya las rutinas y come mejor que nunca!!
 
Y no tan importante pero…que decir de nosotros, hemos vuelto a descansar y a tener tiempo para los dos! 🙂
 
¡Contar con Amelia y con Rocío ha sido sin duda la mejor decisión! Su experiencia, atención y su cariño durante todo el proceso nos dio la seguridad que necesitábamos para hacer los cambios que necesitaba nuestra pequeña. Teníamos contacto no sólo a diario sino incluso con cada siesta. Son tantas dudas y miedos… pero con ellas estábamos tranquilos. Incluso en los momentos de mayor incertidumbre, Amelia sabía perfectamente como había que actuar y daba perfectamente en la clave!! A toro pasado, aún más estamos seguros que nunca lo podríamos haber llevado a cabo sin ella.

Nos has has cambiado la vida y te estaremos siempre agradecidos!!!!

 

 

¡Gracias familia! La pequeña Cristina es una campeona y gracias vuestro empeño, se ha convertido en una gran dormilona.