A menudo me llegan consultas de padres con muchas dudas relacionadas con “cosas raras que hacen sus peques durante la noche”. Cuando un peque tiene un episodio fuera de su comportamiento habitual, es normal no saber lo que está pasando, cómo reaccionar y qué hacer.

Este artículo es una mini guía para ayudarte a entender mejor esos episodios extraños que puede estar teniendo tu peque. Los sueños lúcidos parciales, eventos confusos, terrores nocturnos y pesadillas se confunden con frecuencia en los niños. Es importante que entiendas las diferencias entre cada uno de ellos para que puedas saber qué le está pasando a tu peque y saber cómo gestionarlo.

¡Empecemos!

 

PESADILLAS

Las pesadillas suelen tener lugar de manera frecuente entre los 2 y los 4 años y pueden suceder hasta los 10 años. Son parte de un desarrollo normal puesto que los peques empiezan a comprender que existen cosas que les pueden hacer daño. Pueden ser provocadas por una variedad de elementos que causan estrés en su vida: cambios en los hábitos y rutinas, un nuevo hermano, el inicio de la guardería o el colegio, una mudanza, etc.

Suelen ocurrir durante la segunda mitad de la noche en la fase REM y resulta fácil despertarle, aunque lo hará asustado y con algo ansiedad o nerviosismo. Algunos peques se despiertan tan de golpe que incluso se sienten desubicados. Al día siguiente será capaz de explicarte con bastante detalle lo que ha soñado, lo recordará.

Cómo reaccionar

Lo más probable es que tu peque se despierte gritando, llamándote o incluso llorando desconsoladamente. Acude a su llamada para darle consuelo y calmarle. Explícale que todo ha sido una pesadilla y que no es real, que todo ha sucedido en su cabeza. Es posible que le cueste conciliar el sueño de nuevo porque está agitado. Comprueba que no hay monstruos en el armario ni debajo de la cuna/cama y quédate con tu peque hasta que veas que está tranquilo. Un beso de buenas noches y a dormir. Un consejo: no introduzcas nuevas soluciones para dormir de manera temporal que luego costará revertir.

 

TERRORES NOCTURNOS

Los terrores nocturnos son poco comunes. Según los últimos datos, sólo lo sufren entre un 1% y 5% de los peques en edad escolar (entre los 3 y los 6 años). Se caracterizan por suceder durante el primer tercio de la noche, en la fase NREM.

Los niños que padecen un episodio de terror nocturno permanecen intensamente dormidos en un estado profundo, pero están sumamente agitados y es difícil consolarlos porque no reaccionan ante ningún estímulo externo. Aunque están profundamente dormidos, sus ojos están abiertos y es muy posible que griten o emitan sonidos. Tras el episodio, vuelven a dormir de forma profunda. Al día siguiente no recuerdan absolutamente nada, es como si no hubiera pasado.

Cómo reaccionar ante un terror nocturno

Cuando un peque tiene un episodio de este tipo, los padres suelen asustarse mucho. Ninguno de mis tres hijos ha tenido nunca terrores nocturnos, pero algunas familias con las que he trabajado me explican que es horrible ver a sus peques así. Están completamente ausentes, no reaccionan y, a veces, tienen temblores que no son rítmicos ni convulsiones. En realidad, parece una posesión en toda regla y lo normal es asustarse

Mientras tu peque está en pleno episodio, vigílalo y evita que se haga daño con los elementos de su entorno o que se caiga de la cama. Recuerda: mantener la calma es clave para actuar correctamente. Aunque vosotros estéis al borde de tener un infarto, vuestro peque no se está enterando de nada.

Se recomienda no despertarlo porque en ese momento no es consciente, está como dentro de un sueño. Aunque es difícil, si lo despiertas, va a estar mucho más confundido y agitado y le va a costar conciliar el sueño de nuevo.

Tras 10 minutos, debería finalizar el episodio. Asegúrate de que está bien, un beso de buenas noches y a dormir otra vez. Recuerda, no introduzcas nuevas soluciones de manera temporal que luego costará cambiar. Si el episodio es muy violento y te preocupa (y los tiene a menudo), acude a vuestro pediatra.

 

SUEÑOS LÚCIDOS PARCIALES

Los sueños lúcidos parciales suceden cuando se pasa de un ciclo de sueño a otro. Durante un sueño lúcido parcial los niños pueden moverse, sentarse, llorar o incluso hablar. No suelen acordarse de lo sucedido y normalmente duran un par de segundos o minutos. Un peque puede aprender a volver al siguiente ciclo de sueño de forma normal sin ayuda, siempre y cuando no se le despierte o se interrumpa ese proceso natural entre un ciclo y otro.

 

EVENTOS O DESPERTARES CONFUSOS

Los eventos confusos ocurren normalmente en los dos primeros ciclos del sueño o entre la primera y la cuarta hora después de acostarse. Lo que sucede es que parte de la mente trata de volver a dormir y otra parte intenta despertar mientras ambas intentan ganar.  El peque puede gemir, murmurar, estar inquieto, moverse durante unos minutos o volverse a dormir.

 

¿TU PEQUE DUERME LO SUFICIENTE?

Todos estos episodios están muy ligados a la privación de sueño por una deficiente higiene del sueño con horarios muy variables, ir a dormir muy tarde, menos de 10 horas de sueño nocturno, cenar mucha comida grasa, iniciar el sueño fuera de su cama, días con muchas emociones o saltarse la siesta.

En general, es más probable que todas esas perturbaciones le sucedan a un peque cansado porque no duerme las horas suficientes y su cerebro no recibe el descanso que necesita. Además, si todo lo que rodea la hora de dormir es un poco caótico y estresante para todos, es posible que el peque se vaya a dormir con algo de ansiedad y tendrá un sueño más agitado.

 

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