En este post os quiero presentar a Anabel. Contactó conmigo cuando su peque tenía 5 meses porque nadie descansaba en casa: había noches que Clara tenía hasta 12 despertares nocturnos. Necesitaban una solución y estaban decididos a hacer un cambio. Empezamos a trabajar para cambiar los hábitos de Clara, ajustar los horarios, cambiar los patrones y eliminar las asociaciones de sueño que había adquirido.

Anabel tenía muy claro que para establecer unos buenos hábitos de sueño era crucial priorizar el descanso de su hija. Y así lo hicieron.

Después de casi dos años, Clara sigue siendo una gran dormilona y la hora de ir a dormir no les genera la ansiedad y tensión que antes representaba. Aunque Clara ha crecido y su sueño ha evolucionado, sus padres han sido capaces de seguir con unos buenos hábitos que fomentan el descanso de toda la familia. De hecho, dentro de poco, Clara se convertirá en hermana mayor. ¡Felicidades familia! 🙂

LA ENTREVISTA

¿Qué edad tenía tu peque cuando empezaste a trabajar con Amelia?

Tenía 5 meses.

¿Qué edad tiene ahora?

2 años y 3 meses

¿Cómo era vuestra vida antes de empezar con el plan de sueño?

Un caos. Clara no dormía nada. Solo se dormía tras una hora de teta pero si al mismo tiempo la mecía ¡de pie!… Inviable. Además, se despertaba cada 30-40 minutos, hasta un total de 12 veces por la noche. Además, iba a peor. El día y la noche eran iguales para nosotros, sin vida absolutamente para nada. Además, lloraba una barbaridad por la noche porque tenía sueño y no conseguía dormir.

¿Cómo cambió vuestra vida después de introducir unos hábitos de sueño saludables?

¡Pues imagínate! Pude volver a cenar tranquila, darme una ducha, trabajar un poco y tener una conversación normal con mi marido, ver una película… Y los fines de semana, recibimos visitas para cenar y podíamos estar tranquilos, sabiendo que Clara estaba haciendo lo que tenía que hacer: dormir. Y nos despertábamos muy felices porque habíamos dormido todos…

¿Cuál fue el mayor reto al empezar con los cambios?

Los primeros días fueron muy difíciles; para sobrellevarlos hay que estar convencido de que va a funcionar y que va a ser bueno para tu hija. Así, el mayor reto fue convencernos de que el sueño es igual de importante para su desarrollo que la alimentación. Una vez que adquirimos esa conciencia, cambiamos nuestros hábitos: acostarla temprano significaba cambiar los hábitos de toda la familia (vivimos en el sur y con tanto sol, es algo más complicado todo). Otro reto es convencer al resto de la familia que eso es bueno para tu hija. Hay muchos mitos relacionados con el sueño infantil y el primero de ellos es que los padres nos tenemos que aguantar si nos toca un hijo/a que no duerme, que ya dormirá… Nosotros nos negábamos a pensar que no íbamos a poder dormir en dos o tres años y… ¡buscamos una solución!

¿Qué es lo mejor del resultado?

Lo mejor del resultado es ver cómo Clara se despierta tranquila y feliz y la familia tiene tiempo para hacer otras cosas que son también muy importantes para la vida laboral, por ejemplo, o para estar con tu pareja o amigos.

¿Qué les dirías a las familias que se encuentran en una situación similar a la que vosotros estabais?

Por mucho que os digan que hay niños/as que duermen menos, que son etapas que pasan o que es imposible que un bebé pueda dormir 12 horas seguidas, os aseguro que se puede y que en cuestión de días se consigue tener una calidad de vida mejor siempre y cuando estéis convencidos que dormir es básico para la salud de vuestro hijo/a y estéis dispuestos a ser constantes en la aplicación del método así como en el mantenimiento de dichos hábitos.

Si crees que es el momento y estáis decididos a cambiar la situación y necesitáis apoyo en este proceso, podéis contar conmigo. Juntos, podemos convertir a vuestro peque en un gran dormilón o en una gran dormilona.

Puedes contactar conmigo y veremos cuál es la mejor manera de ayudar a vuestro peque a dormir bien y para que vosotros también podáis descansar.

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